domingo, 12 de diciembre de 2021

INFRAESTRUCTURA, ARQUITECTURA Y NUEVO RÉGIMEN TÉCNICO. De las Infraestructuras del Nuevo Régimen Técnico

 

Una infraestructura es, tanto el resultado material y espacial del grado evolutivo de la técnica en una sociedad determinada para un contexto dado, como la condición misma para el desarrollo técnico y social. Actualmente, las infraestructuras se traducen en un mundo infraestructural de redes, siendo que el mismo se presenta como condición de posibilidad para el despliegue de los vínculos entre los seres humanos, y de los humanos con las entidades no humanas, sean estas relativas a las diversas naturalezas, como aquellas artificiales. 

Si hasta bien entrado el siglo XX, las infraestructuras participaban de las condicionantes para el desarrollo moderno de raíz positivista, donde el imaginario infraestructural respondía a la ingeniería de las vinculaciones para diversos flujos bajo tierra y el control dominante de la naturaleza, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, con el advenimiento de la cibernética, las infraestructuras pasaron a disponerse también como entramados técnicos multidimensionales, con grados de materialización e inmaterialización variables. Se incorporaron entonces, en estas nuevas infraestructuras, como nuevos fluidos, los correspondientes a los intercambios de datos y su escalón constructivo más elevado, la información. 

Las infraestructuras son las instalaciones complementarias del ambiente habitable pero, actualmente, mediante el desarrollo de la Tercera y la Cuarta Revolución Industrial vista como un Nuevo Régimen Técnico[1], dichas instalaciones pasan a constituirse como entidades distribuidas según asociaciones técnicas en redes tridimensionales sensibles, que tornan al planeta en una organización técnico-ambiental consciente de sus vinculaciones humanas, tecnológicas y de los estados climáticos, en gran medida catastróficos. Dicha conciencia técnica determina un nivel tal de complementariedad, que podemos imaginarlo como intrínseco y necesario para la supervivencia de los pueblos; más aún si pensamos en el número creciente de seres humanos que habitan en el planeta. 

Estamos pensando, por lo tanto, en las infraestructuras como un derecho humano dado que, donde se establece una necesidad de supervivencia y desarrollo para las poblaciones, se requiere de una nueva sistemática del derecho. El derecho a las infraestructuras, sin embargo, no puede ser sólo el relativo a las infraestructuras desarrolladas por aquel positivismo pre-cibernético, sino que los desarrollos mejores y más socialmente justos de la Tercera y la Cuarta Revolución Industrial en tanto Nuevo Régimen Técnico, deberán incorporarse como derechos de acceso popular a las infraestructuras, siendo que son las infraestructuras de la información, las que permiten, y permitirán, al ser humano, el poder registrar, proyectar y  construir los entramados, las matrices ingenieriles y arquitectónicas, en este momento histórico condicionado por uno climático.

Del proyecto y la arquitectura en un mundo infraestructural.

 

Hoy los trayectos de la Técnica contemporánea, es decir, los proyectos de la cibernética se inscriben en los territorios, como infraestructuras de información para la transformación de la biósfera en todos sus estratos. Las ingenierías afloran y se elevan. Si bien son virtuales e inmateriales en gran medida, lo son también concretas, físicas y tangibles. Constituyen y forman arquitecturas y, en este punto, las infraestructuras requerirán del proyecto de sus cualidades espaciales, ambientales y significativas, como alojamientos de los humanos y no humanos (biológicos y tecnológicos). Las infraestructuras del siglo XXI son organizaciones potencialmente espumosas en el sentido fundamentado por Peter Sloterdijk, es decir arquitecturas-mundo. Como siempre, las luchas serán por las configuraciones espaciales de los mundos humanos por construirse, de manera que el hábitat no sólo admita, sino que propicie la vida colectiva. 

Las extensiones crecientes de urbanidad, a propósito de los espacios colectivos, mantienen al mundo en lógicas infraestructurales aún dependientes de las organizaciones centralizadas de la economía, es decir, en lógicas del tipo centro y periferia. Sin embargo, las contingencias debidas a las cada vez más acuciantes condiciones de escasez de materias primas fósiles y de los alimentos convivirán, por un tiempo posiblemente arriesgado, con la regeneración de las matrices infraestructurales en configuraciones descentralizadas primero y distribuidas rizomaticamente después, es decir mediante redes técnicas que emplazarán a las poblaciones en una disyuntiva, o bregar por el acceso justo a los medios infraestructurales que podrían, a su vez, generar condiciones de habitabilidad para todos, o abandonarse a nuevas instancias de sojuzgamiento.

 

Es en este punto; en el instante del acontecimiento según el cual, las infraestructuras se transforman, totalmente en arquitectura, donde el proyecto del hábitat humano deberá erigirse como una oportunidad para los pueblos que, históricamente, han quedado excluidos de los desarrollos técnicos e industriales, como es el caso de vastos sectores de la población latinoamericana. Volviendo sobre el tema del derecho; si entendemos por dicho término, al concepto que tiene su origen en al latín “directus”, es decir lo recto, lo rígido y reglado de manera lineal, serán imprescindibles los proyectos de unas arquitecturas infraestructurales multidimensionales, multi-programáticas, donde las reglas de organización de los usos y las tecnologías puedan mutar para sintetizarse en ámbitos sensibles a los habitantes y sus diversas culturas populares, a sus deliberaciones y sus políticas de justicia social, espacial y ambiental. Estaríamos proyectando, entonces, una Arquitectura Infraestructural Habitacional. 

Autor del ensayo: Mg. Arq. Leandro Tomás Costa. 

Bibliografía:

< Ábalos, I. (2009). Naturaleza y artificio. Barcelona: Gustavo Gilli.

< Borja, J. y Castells, M. (1997). Local y global – La gestión de las ciudades en la era de la información. Madrid: Grupo Santillana.

< Deleuze, G. y Guattari, F. (2002). Mil Mesetas – Capitalismo y la esquizofrenia. Valencia: Pre-Textos.

< Latour, B. (2017). Cara a cara con el Planeta. Buenos Aires: Siglo XXI.

< Morton, T. (2018). Hiperobjetos. Filosofía y ecología después del fin del mundo. Buenos Aires: Adriana Hidalgo editora.

< Morton, T. (2019). Ecología Oscura. Sobre la coexistencia futura. Madrid: Paidós.

< Sloterdijk, P. (2009). Esferas III. Espumas: Esferología Plural. Madrid: Siruela.

 



[1] Concepto desarrollado por el autor de este capítulo específico en su Tesis Doctoral: Arquitectura Infraestructural Habitacional. El Nuevo Régimen Técnico es la política de artificialidad cibernética de la Tercera y la Cuarta Revolución Industrial. Es, además, la contraparte del Nuevo Régimen Climático que denuncia Bruno Latour en su obra Cara a cara con el planeta.

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