martes, 11 de marzo de 2025

DESDE LOS EXTREMOS Y SUS FORMAS.




Y así, todo hombre instruido y racional se esforzará en evitar los excesos de todo género, sean en más, sean en menos; sólo debe buscar el justo medio y preferirle a los extremos. Pero aquel no es simplemente el medio de la cosa misma, es el medio con relación a nosotros. Aristóteles, 384-322 a. J. C. Ética a Nicómaco.

 La historia del pensar y del proyectar, en la cultura occidental, tiene en el concepto del Extremo, uno de sus temas fundantes. Así es como Aristóteles, por ejemplo, resuelve el problema entre las posiciones de los pensadores de lo frugal metafísico, y los sabios del hedonismo racional, con su idea del “justo medio”, la virtud de los no-extremos, en tanto camino prudente entre los excesos y la falta.

Hoy parece representarse esta visión aristotélica del justo medio en las políticas de la sustentabilidad y la resiliencia ecológicas que proponen transitar el desfiladero entre el retorno imposible a una naturaleza regenerada y la colisión a toda velocidad con una hiper modernidad de la Técnica cuyo programa insaciable yace en el devorar todo recurso disponible en la tierra y en los organismos vivos, sean los mismos humanos o no.

En el prudente camino del justo medio nos encontramos siempre con estos discursos virtuosos, entre el exceso y la falta, entre los extremos de la inacción por la vía de la negación esquizofrénica y la neurosis obsesiva del control racional de los impactos sobre los diferentes entornos y seres. Pero esta supuesta consciencia virtuosa no parece responder realmente a la cosa, al real.

Cada día vemos a los extremos, como si de entidades con voluntad se trataran, acercarse más y más a los civilizados seres humanos, no para complacernos, sino para desbaratar finalmente las civilizaciones. Por un lado, la actividad industrial de la 2da revolución industrial basada en los combustibles fósiles se resiste a finalizar; más bien se encuentra renovada en su impulso, mediante la extracción total del oro negro. Igualmente, las incipientes tercera y cuarta revolución industrial, son en su versión actual y hegemónica, ya lo vemos, tan extractivas y dañinas con el ambiente como las dos revoluciones industriales precedentes.

Por otro lado, vemos como las naturalezas no humanas, especialmente las climáticas, responden cada vez con mayor ímpetu al desafío humano. Las catástrofes no se hacen esperar. Sequias aniquilantes. Inundaciones de escala bíblica. Virus como tempestades. Vientos letales. Mares enfurecidos. Las naturalezas parecen cobrar la dimensión de la venganza divina. Ya vemos la devastación posterior a los referidos períodos de escarmiento. Justamente, hacia los extremos encontramos si no el acabamiento de la especie humana, muy probablemente el ocaso indeclinable de las civilizaciones y la cultura.

En este contexto parece imposible toda virtud del justo medio. El justo medio requiere de reglas, de las mejores leyes y de una política de aplicación, pero los extremos, tanto del lado del artificio técnico, como de las respuestas naturales, atraviesan sin problemas los estatutos y códigos ya que estas reglamentaciones, en tanto límites, son impuestas desde el exterior a las lógicas de los extremos.

Los extremos se auto rigen. No solo eso, son potenciales regímenes de transformación y desinformación en tanto disuelven las formas físicas y metafísicas conocidas. Pero estos regímenes de desinformación de las formas tienen, disculpas por las redundancias, sus propias naturalezas. Es desde estas naturalezas, desde sus recónditos interiores, que tenemos la misión, específicamente los arquitectos, de construir nuevos sentidos para estos tiempos extremos. Se tratará entonces de respuestas propias al saber de la arquitectura, pero entretejidas con los bríos de las tempestades.

Entretejer es propiamente tejer, Tek en el lenguaje original de donde proviene la arquitectura, siendo que el tejer de la arquitectura es también su técnica, la Tectónica. La respuesta desde el interior del problema de los extremos planteados será entonces el gobernar dichas fuerzas, el administrar desde el propio hogar de estas, desde su Oikos, esto es desde su propia economía de límites, mediante una tectónica adecuada. Una Eco-tectónica desde los extremos.


Autor: Dr. Mg. Arq. Leandro Tomás Costa - Breve texto aporte particular al texto general del curso del 1er cuatrimestre de 2025 de la materia electiva de grado Investigacion Proyectual de la FADU_UBA. 

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